Vivir es urgente

«Vivir es Urgente» decía Pau Donés en el documental de Jordi Évole ‘Eso que tú me das’ grabado pocos días antes de la muerte del cantante de Jarabe de Palo. «Vivir es un asunto urgente» es el título de uno de los libros de Mario Alonso Puig editado en 2007. ¿Qué significa esta expresión? ¿Sabemos VIVIR?

Hace unos días recibí un mensaje de Vanesa Requena en el que me preguntaba algo así como “¿no crees que últimamente está muriendo mucha gente joven?”. Como compañeras de serendipias que somos, ese mensaje dio luz verde a este artículo que no sabía que necesitaba escribir. Así que gracias Vanesa por ello.

Es cierto que la semana pasada me impactó fuertemente la noticia de la muerte del cantante Àlex Casademunt. No lo conocía personalmente. Bueno, lo entrevisté en una ocasión para todoMUSICALES cuando fue uno de los protagonistas de la gira de MAMMA MIA!. Me pareció un chico simpático, sencillo, honesto y «tirao pa’lante». Pero no volví a coincidir con él.

De cualquier manera, me transmitía alegría, felicidad y, sobretodo, que tenía la capacidad para nunca rendirse y seguir «luchando» por sus sueños. Algo con lo que siempre me siento muy identificada.

La muerte de personas queridas nos hace reflexionar

Es cierto que este año han fallecido muchísimas personas. De todas las edades. Estoy segura que tod@s podéis pensar en alguien cuya marcha os ha impactado en el transcurso de los últimos meses. Tanto personas que formaban parte de vuestro entorno más personal, como otras que pertenecían al ámbito más público.

Tengo la extraña manía de tener «conversaciones mentales» con esas personas que se van de este mundo y que conozco de alguna manera. Más allá de las palabras específicas que mi mente pueda o no inventar, lo cierto es que siempre me transmiten una extraña sensación de paz, de «todo está bien» y de «por favor, trata de hacer llegar de alguna manera a aquellos más cercanos a mí que sigan siendo felices, que seguiré a su lado siempre y quiero que estén bien, porque yo estoy bien«. Esto no sé como hacerlo. Quizás estas líneas sean la manera.

La gran pregunta que nos podemos plantear es ¿qué nos están queriendo transmitir estas muertes? ¿Cuál es el mensaje o la enseñanza que hay detrás de ellas?

Creo que uno de esos mensajes es que debemos aprender a integrar la muerte como parte de la vida. Tratar de dar luz a toda la oscuridad que siempre la ha rodeado históricamente. Hablé sobre ello hace unas semanas en un podcast que podéis escuchar en este enlace.

Por otra parte, pienso también que lo que nos quieren transmitir es que VIVAMOS al máximo nuestra vida. «Vivir es urgente». Sí. Como bien recuerda Pau Donés.

En la cantidad de reportajes que se han hecho sobre la vida de Àlex Casademunt estos días, he podido comprobar cómo era un chico que vivía intensamente. Seguía a su corazón. «Hagamos que cada momento cuente», decía su compañera Verónica Romero en una entrevista reciente en la que hablaba sobre Àlex.

Aprender a ser felices

Y ciertamente diría que se trata de eso. De que aprendamos a ser felices sin más. A que dejemos de quejarnos por lo que no tenemos o no nos gusta, y empecemos a agradecer lo que tenemos y lo que nos gusta. Se trata de que cambiemos el foco. En lugar de mirar hacia lo negro, miremos hacia los colores que iluminan nuestra vida. Sí, es cierto que debemos observar todo, «lo bueno» y «lo malo», pero una vez visto, podemos decidir enfocarnos en una cosa o en la otra. Aquello en lo que nos enfoquemos lo potenciaremos.

Tengo la sensación que sí, que todos escuchamos estos mensajes y decimos «si es que la vida son cuatro días y tres ya han pasado«, «hay que vivir el momento«, «disfrutemos de la vida«… Pero nos seguimos encallando y tropezamos con las mismas piedras.

Aunque tengamos el discurso mínimamente aprendido, a la hora de la verdad, poco lo practicamos.

A veces pienso que vivimos encerrados en nuestro cubículo semi-transparente, viendo tan sólo lo que somos capaces de ver, sin plantearnos más. Por mucho que nos zarandeen. Necesitamos «una buena ostia» (y perdón por la expresión) para empezar a romper las paredes de ese cubículo… Y aún y así, a veces no sabemos hacerlo.

Es como con las manifestaciones del 8M. Muchas mujeres salen a la calle a reclamar sus derechos, alzan pancartas reivindicativas y demás. Pero llegan a sus casas, y se siguen encargando ellas de las labores del hogar y siguen siendo ellas las que llevan la casa mientras sus parejas hombres «les ayudan». Cuando se lo digo, me argumentan: «Claro, es que si no lo hago yo, nadie lo hace y prefiero hacerlo a discutir«. Poco más que añadir.

La teoría casi todos nos la sabemos, pero la práctica es otra cosa. Es algo diario. Requiere constancia y compromiso.

Y hablo nuevamente por mí. Yo también me sé la teoría al dedillo, pero ponerla en práctica es otra cosa.

Vivir es urgente. Hagamos que cada momento cuente

¿Qué harías si tu vida se acabara en una semana? ¿Qué harías si supieras que la vida de éste o aquél acabará en una semana? ¿Por qué no hacerlo HOY igualmente? Hagamos que cada momento cuente. Vivamos. Sin más.

Pero no lo hacemos. En la mayoría de los casos el miedo sigue dominando nuestras vidas. El miedo a no tener un trabajo estable. A tener un futuro «incierto». El miedo a no ser amado, o a amar a una persona y que el resto del mundo te deje de querer por ello. El pánico a mostrarnos vulnerables y a que nos puedan herir profundamente. Miedo a saber quiénes somos y no gustarnos.

En ocasiones nos sigue ganando la pereza: No me apetece amarte, ni compartir mi intimidad contigo. No me apetece salir de mi refugio, ni que nadie me diga lo que no quiero escuchar. Me da pereza conocer a gente nueva. No tengo ganas de salir, o de ir al gimnasio, o de ponerme a trabajar en ese proyecto que tengo en mente desde hace tanto tiempo.

Preferimos callarnos y que todo siga igual a expresar quiénes somos o qué necesitamos. Preferimos quedarnos donde estamos a cambiar y tratar de ir a buscar aquello que queremos.

Seguimos sin tener un mínimo espíritu de autocrítica y seguimos mirando fuera y culpando al resto del mundo en lugar de ponernos a trabajar en nosotros mismos. Es un árduo trabajo el de profundizar en nosotros mismos, aprender a amarnos y aprender a amar a l@s demás, tratando de comprender que, si estuviéramos en su piel, haríamos exactamente lo mismo que ellos hacen.

¿Por qué seguimos dedicándole tiempo y energía a aquel que no nos corresponde? ¿Por qué tenemos miedo a que los demás se enfaden por expresar nuestros pensamientos y emociones? ¿Qué necesitamos para creer completamente en nosotros mismos?

¿Qué significa VIVIR?

Para cada cual «vivir» o «disfrutar la vida» tiene un significado diferente. Para unos puede significar compartir momentos con la gente que quiere, para otros viajar y explorar mundo, o vivir experiencias emocionantes que te lleven al límite. A unos les apasiona trabajar y escalar en su ámbito laboral; y a otros sentarse en su butaca para leer su libro de cabecera. Creo que la clave es que averigüemos qué significa para cada uno de nosotros VIVIR. Que sepamos cuáles son nuestras prioridades.

Personalmente, lo que más me gusta de la vida es AMAR. Siempre he priorizado el amor, porque es lo que me hace sentir más plena. Compartir tu intimidad con otra persona, el momento único de la simpleza de una mano sobre la otra, un abrazo o una mirada en silencio que nos remueve las entrañas. Para mi vivir es AMAR. Es cierto que para ello, hacen falta dos, y no siempre hay alguien compatible.

Abrazar, besar, hacer el amor, reír, bailar, cantar conduciendo… Todo eso para mí es VIVIR.

Pero, para mí, vivir también es COMPARTIR. Compartir una comida con amigos, con mis padres, con la familia… Discutir sobre un tema intensamente… Jugar a cartas, a juegos de mesa, a pádel… Disfrutar viendo la tele en el sofá abrazada a una peque mimosa… Todo esto para mí también es VIVIR.

Consumir cultura es también VIVIR. Podemos disfrutarla en compañía, pero también en soledad. Realmente no necesitamos a nadie para disfrutar de un buen espectáculo en el teatro, de un emocionante musical, de una buena película en el cine o del concierto de nuestro artista favorito.

Y VIVIR también es disfrutar de mi soledad a ratitos. De mi tiempo escribiendo, de mis paseos y baños en la playa, del tiempo en mi sofá leyendo o mirando vídeos en youtube…

Para VIVIR debemos aprender a amarnos

Para mí todo esto es VIVIR. Estos son mis momentos que cuentan. Pero, siendo un poco autocrítica, tengo claro que hay «cosas» que no soy capaz de ver y que hay situaciones que no sé resolver. Y siguen ahí, entorpeciendo de alguna manera mi única misión de VIVIR. O quizás, VIVIR sea también aprender a aceptar nuestras «imperfecciones» y esas piedras en el camino que nos ponemos nosotros mismos… Sí, imagino que eso también debe ser VIVIR.

La cuestión es que cada día tengamos un poquito más de conciencia de eso que nos recordaba Pau: VIVIR ES URGENTE. Y aprendamos realmente a VIVIR día a día y a conseguir que cada momento cuente.

Para vosotros, ¿qué significa VIVIR?