Empecé a ver Paquita Salas cuando se estrenó a través de la plataforma Flooxer (de Atresmedia) en 2016. La descubrí gracias a las redes sociales. Es una serie escrita y dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, quienes en 2013 habían estrenado su primer musical en Madrid: LA LLAMADA, que aún sigue triunfando noche tras noche seis años después.

Desde el primer capítulo, la serie me enganchó por su tono desenfadado y descarado y porque mezclaba realidad y ficción sin complejos. Desvelaba muchas verdades sobre el mundo del «show business» en nuestro país, y lo hacía de manera simpática a través de tres personajes principales: Paquita Salas, una representante de artistas interpretada por el hasta entonces desconocido Brays Efe; Magüi Moreno, su buenaza ayudante a quien da vida la gran Belén Cuesta; y Lidia San José, quien se interpreta a ella misma. (Sí, es una maravillosa manera de mezclar ficción con realidad.)

El éxito de la serie fue tal, que Netflix compró los derechos en 2017. En esa misma época, los Javis comenzaron a trabajar como profesores de la Academia de Operación Triunfo, programa que reaparecía en las pantallas seis años después de su última edición. La fama de ambos subió entonces como la espuma lo que, evidentemente, fue un revulsivo tanto para su musical, como su serie.

El 28 de junio de 2019 Netflix ha estrenado la tercera temporada de Paquita Salas, integrada por seis capítulos de media hora.

No desvelaré detalles porque creo que lo interesante es ir descubriendo una serie capítulo a capítulo y no «fastidiar» el factor sorpresa pero, sí que puedo decir que esta tercera temporada ha conseguido que me enamorara aún más de Paquita Salas, de la serie, del personaje y, especialmente, de su esencia. Paquita Salas desprende corazón, ternura y verdad; ingredientes básicos para conquistar a la audiencia o, como mínimo, a mí.

Vi la tercera temporada del tirón, y durante esas tres horas reí a carcajada limpia en varios momentos y lloré de emoción en algunos otros.

Apunté tres frases del guión que me parecieron maravillosas y que dicen mucho sobre el mensaje que da la serie. Los comparto a continuación:

  • «Por mucho que digan los demás, cuando el corazón te dice que algo está bien, es que está bien»
    Mensaje: Sigue a tu corazón al 1000%. Siempre.
  • «Nos hemos equivocado y seguro que nos vamos a equivocar muchísimas veces más, pero saldremos, lo explicaremos, y tan tranquilos»
    Mensaje: No pasa nada por equivocarse. Es más sano admitir el error, perdonarnos a nosotros mismos, aprender de ello, y tirar adelante.
  • «Es importante contar nuestra historia. Cuando lo hacemos ayudamos a que los demás nos entiendan y a entendernos a nosotros mismos… Porque contar es sanador y lo que no se esconde, no duele».
    Mensaje: Escribir sobre nuestros propios «demonios» es muy sano para evolucionar en la vida y crecer; como también lo es reírse de uno mismo y tener un sano sentido de la autocrítica.

En esta tercera temporada Javier Calvo y Javier Ambrossi vuelven a jugar con esa magnífica mezcla de ficción y realidad de manera exquisita… Suprema, diría yo! Enfocan con humor los temas, realzan la importancia de la honestidad y, a la vez, muestran la cara menos agradable de este mundo en el que no todo es tan maravilloso como aparenta ser.

Si os gusta el mundo del Show Business y queréis descubrir algunos de sus entresijos… Paquita Salas es un MUST. 100% Recommended!