Hace unos días leí un post en el instagram de Roy Galán que empezaba así: “Dejemos de decir que los sueños se cumplen”.

A esa frase le seguían toda una serie de sentencias que ratificaban esa primera afirmación intentando, más adelante, dar un tono alentador a esa exposición señalando que, de alguna manera, lo importante es resistir a pesar de todo.

Me sorprendió ver cómo sus seguidores le alentaban diciendo cosas como “es lo que necesitaba escuchar!” o “al fin algo de realidad». Aunque unos pocos trataban de argumentarle lo contrario, en general el tono del post y de los comentarios eran muy “derrotistas” o al menos yo lo percibí así.

Me dio rabia. Supongo que porque me da rabia que las personas nos anclemos en el victimismo, porque es lo fácil. Porque yo lo he hecho y tiendo a hacerlo y sé que lo único que nos hacemos es daño. Es más fácil ir de víctima por el mundo y decir que “los sueños no se cumplen” que actuar para que se cumplan y demostrar lo contrario.

Los sueños se cumplen. Pero hay que atreverse a soñar y, más complicado aún, atreverse a actuar.

Los sueños se cumplen pero debemos aprender que debemos cambiar, en muchos casos, nuestra manera de pensar. Debemos dejar de culpabilizar a los demás y al mundo de lo que nos pasa. Tenemos que dejar de actuar como víctimas y empezar a actuar como creadores. Creadores de nuestra vida, de nuestros pensamientos, de nuestras acciones y de nuestras reacciones.

Los sueños se cumplen. He visto a mi alrededor mil ejemplos de esta frase y, cada vez que me explican un sueño cumplido, se me pone la piel de gallina de la emoción.

Puedo parecer insensible, fría, extraña, frívola o egoísta, pero lloro casi siempre con historias de sueños cumplidos y casi nunca con las historias dramáticas que me explican o veo.

Los sueños se cumplen, pero cada vez que nos dicen que no y pensamos que no, nos alejamos de ellos.

Los sueños se cumplen, pero debemos fluir, no obsesionarnos, actuar desde el corazón, creer en nosotros más que en nadie y aceptar todo lo que nos va llegando por el camino y no nos gusta demasiado como una lección: “A Blessing in disguise” (Me encanta este término en inglés, que significa un “regalo disfrazado”).

Tengo amigos que han cumplido sus sueños, por televisión vemos muchos casos de sueños cumplidos. A mí se me han cumplido muchos sueños; e incluso diría que muchas veces la realidad superó aquello que soñé.

Así que NO, no me gusta escuchar o leer discursos victimistas que nos alejan de los sueños pretendiendo que aceptemos “la realidad” sin más y validemos nuestra frustración, asumiendo nuestro papel de víctimas.

Los sueños se cumplen y lo repetiré hasta la saciedad, con todos mis sueños por cumplir aún en una carpeta, o en un rincón de mi imaginación. Los sueños se cumplen, pero debemos asumir nuestra responsabilidad para ello.

Nadie dijo que fuera fácil… o quizás sea más fácil de lo que pensamos… No se trata de luchar contra el mundo, se trata de fluir con él; de aceptar nuestros puntos fuertes y los débiles y tirar adelante.

Se trata de aceptar las dificultades como retos, de aprender a observar, a enfocar y a confiar en nosotr@s, en la vida y en el Universo; de aprender a mirar las cosas bajo otra perspectiva.

Pero sí… los sueños se cumplen… que nadie me diga lo contrario. ¿Compartís alguno de vuestros sueños cumplidos?