La paciencia es ese reto que se nos presenta a diario para demostrarnos que somos capaces de confiar en los demás, en nosotros, en que todo tiene su proceso.

Yo diría que la paciencia esta totalmente ligada con la confianza. Mientras esperas, confías… lo que nos hace impacientarnos es la desconfianza.

Mientras esperamos a la persona con la que hemos quedado, confiamos que vendrá, que será “fiel” al compromiso que había establecido con nosotros, que nos respetará y estará allí.

Pero, a veces la impaciencia nos juega malas pasadas… Nos ponemos nerviosos, desesperamos, tememos que la otra persona no cumpla su palabra y, consecuentemente, nos falte el respeto… Porque, entonces, ¿qué deberíamos hacer? ¿Enfadarnos con ella y ponernos en nuestro lugar? ¿O entenderla y hacer como si no nos importara?

De poco sirve que nos enfademos, ya que nos hacemos daño a nosotros mismos, y poco más. En todo caso, se trataría de hacerle entender a la otra persona cómo nos sentimos ante ese «retraso» que ha provocado nuestra impaciencia.

Ayer intentaba hacer entender a mi prima que llegar tarde a una “cita” (sea con tu madre, con un amigo o con un familiar) es una falta de respeto hacia la otra persona. Y creo que no entendió nada de lo que le decía. Me hizo caso omiso… Supongo que porque está encerrada en su mundo y ahí nada más importa. Cero empatía. Cero capacidad de comprensión. Como si no fuera con ella.

Hay veces que por mucho q intentemos que nos entiendan no es posible. A veces pienso que yo hablo en una canal que la otra persona no recibe y no alcanza a escucharme. Como si yo emitiera por la Ser y la persona con la que estoy hablando estuviera escuchando Catalunya Radio… Algo así.

Es cierto, por eso, que yo a veces también llego tarde a según qué lugares… Probablemente porque esté dando mas importancia a otras cosas que a “esa cita” o por algún imprevisto de última hora… Pero intento siempre que no sea así.

Pero la paciencia no sólo es esperar a que venga alguien… a veces debemos tener paciencia con las personas que forman parte de nuestra vida, con nuestros padres o con nuestros hijos, con nuestras parejas y nuestros amigos. También debemos tener paciencia con las cosas que queremos que pasen: lograr un trabajo nuevo, reservar ya ese viaje que tanto ansías, que llegue el día esperado… y, esencialmente, debemos tener paciencia con nosotros mismos, con nuestro propio proceso, con nuestra manera de reaccionar ante algunas cosas, con los errores que cometemos… La paciencia!

Delante del mar -que es donde estoy escribiendo estas líneas- todo lo veo más fácil. El mar me transmite calma y paciencia suprema. El mar me hace saber que todo estará bien. Estando a su lado todo es más fácil, más luminoso, mas tangible…

Ser impaciente es querer que las cosas pasen a tu manera… y eso muy pocas veces es así… por eso es importante calmarse y, en cuanto aparece la impaciencia, aprovechar para hacer otra cosa: leer un libro, escribir, respirar y dejar que las cosas se pongan en su lugar…

Incluso esperando q alguien, o esperando en la cola del medico o de algún comercio, podemos sacar partido de ese tiempo “libre” que tenemos y relajarnos, dejar fluir, y hacer algo útil con ese momento: Enviar algún mensaje a alguien que te apetezca, escuchar tu canción preferida, observar sin más lo que pasa alrededor, tratar de disfrutar del momento.

Vivimos en la sociedad de la inmediatez. Lo queremos todo y lo queremos YA. Queremos que emitan esa serie que tanto nos gusta y ver todos los capítulos seguidos; que estrenen esa película que tanto queremos ver, enviamos un mensaje y queremos que nos respondan al momento. Nos estamos olvidando de esperar, de tener paciencia, de vivir el momento. Eh! Yo la primera, eh? Que quede claro!

Soy la reina de la impaciencia. Pero es como si, de alguna manera, me estuvieran recetando paciencia a cucharadas (o a ostias!), y lo aprovecho para aprender a estar a gusto conmigo misma, para tener claro que yo no me fallaré, que seré puntual a las citas conmigo misma, que me cuidaré… y que, si sigo así, lo que pase alrededor poco importara… Yo me ocupo de cuidarme y de cuidar las relaciones que me importan como buenamente sé o puedo… de tratar de ser paciente conmigo, con los demás y con lo que pasa alrededor, de respetar y de respetarme… El resto, ya se colocará como se deba colocar.

Al fin y al cabo, la paciencia es una virtud.